¿Tienes dinero? ¡ Cambiemos el mundo!

Muestra-evento sobre el barrio barcelonés de Poblenou que documenta la libre expresión de sus habitantes y de los artistas participantes en este proyecto, creando y proponiendo un espacio de reflexión.
En la práctica, propone una forma alternativa de intercambio, tanto en términos de transacciones económicas como de relaciones interpersonales.
Si por un lado el barrio histórico de Poblenou es hoy tierra fértil para la realización de cuestionados proyectos urbanísticos y enormes eventos, que parecen apuntar más hacia los beneficios económicos que hacia un equilibrado desarrollo del barrio, por otro, esta muestra propone una acción constructiva contraria, tanto por lo que se refiere a su realización (la muestra está auto-producida mayoritariament en trueque), como por la forma en que exponen las obras, en venta a través del intercambio.
Poblenou, percepciones de una invasión , está organizada por NO€$.
NO€$ es un grupo artístico nacido el 2004 como consecuencia natural del proyecto “NO€$ artista en alquiler” (2003-2004).
Propone la forma del trueque artístico como moneda de pago alternativa y la investigación artística como acción-estudio sobre la aplicación de formas nuevas de mercado.
En esta muestra de arte contemporáneo nada está en venta por dinero.
Las obras se pueden adquirir con la moneda del trueque.

 

Parece que a lo ancho del mundo las instituciones competentes hayan elegido solucionar muchos problemas sociales por la vía rápida.
Si a un animal le transformas casi radicalmente el entorno, sin dejarle el tiempo ni los recursos suficientes para adaptarse, lo más probable es que cambie “voluntariamente” de zona.
Si alguien te molesta, quémale el terreno a su alrededor.
La más innovadora política social parece llamarse política edilicia.
En la jerga de la urbanística gentrification viene a significar algo así como elitización .
Agrando las calles. Construyo parques y carriles para las bicicletas. Creo escuelas y guarderías donde no había. Aumento los servicios públicos de transporte. Construyo nuevos y mejor equipados edificios en el lugar de los viejos.
Preparo la zona para que sea ocupada por una población de un estrato social más elevado.
Maquillaje urbano: limpio las calles y pongo bancos de design, farolas de design , hombres de design.
Cambio el lenguaje de los objetos para que me hablen de un entorno burgués. Recreo zonas de élite en las zonas políticamente más peligrosas.
Cada gran ciudad del mundo occidental tiene su Bronx o su Brooklyn para cambiar.
En el caso de Barcelona los políticos se han encontrado con la zona noreste de la ciudad: Poblenou, la Mina y los barrios mas cercanos al río Besós.
Barrios obreros, barrios creados aparentemente sin demasiadas angustias estéticas y sin pensar en la calidad de vida que habrían ofrecido; construidos rápidamente para acoger la inmigración trabajadora, la dinamo económico-industrial de la antigua ciudad, la que había antes de la millor botiga del món .
Nadie cuestiona la necesidad ontológica de progresar. Pero a algún que otro San Tomás le ha surgido la duda que el modelo de progreso que nos quieren vender, a pesar del bonito packaging con que nos lo ofrecen, no sea un hecho incuestionable, sino una idea más, entre las otras “ideas más”, que surgen a menudo entre los humanos y, por ende, discutible.
Y discutir sobre el plan 22@ (la modificación del Plan General Metropolitano para la renovación de las áreas industriales de Poblenou) parece a día de hoy, justo y necesario.
La intención es readaptar el barrio para que pueda acoger a las empresas que se dedican al desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación y así dotarlo de todos los servicios y de las mejoras estéticas necesarias, concentrando en el mismo barrio las actividades de investigación científica útiles a las empresas.
Económicamente parece acertado. Políticamente, es decir, socialmente (no olvidemos que “política” viene del griego “polis”=”ciudad, comunidad”), es susceptible de tener aspectos opinables:
_ disfrazar una política social de económica o edilicia. Junto con los nuevos pisos más equipados y las nuevas empresas en el barrio entrará una nueva población con un poder adquisitivo mas elevado. Por una fácilmente intuible ley económica, los precios subirán y las personas que todavía no lo han hecho, estarán obligadas a dejar el barrio para mudarse hacia el margen del área metropolitana.
_ desinteresarse por las políticas antisociales que, en su mayoría, llevan a cabo las multinacionales del sector de la información y de la comunicación a las que se quiere atraer con tanta ilusión, para que se instalen en el barrio. El poder político parece abdicar una vez más delante del poder económico.
_ ofrecer una indemnización casi ridícula a las familias propietarias de los pisos que se ven afectados por la reestructuración. Estas familias constatan cómo se van derribando sus pisos de propiedad y que tendrán que empezar a pagar de nuevo los pisos “de protección” que se les ofrecen pero que la indemnización no alcanza para pagar.
Integradas en la remodelación de esta parte de la ciudad están también las colosales obras del Forum Universal de las Culturas 2004.
El enorme disfraz de los edificios-símbolo construidos para el Forum (realizados por algunos entre los mas grandes y mejor pagados arquitectos del momento, Herzog & De Meuron, Josep Lluís Mateo o F.O.A., entre otros) parece responder más a una política de ciudad-logo o ciudad postal, pensada como producto de consumo turístico, que a las necesarias obras de mejoría de las condiciones del barrio.
De manera nada tímida Barcelona parece quererse poner como punta de lanza del más moderno modelo económico urbano, aquél que ve en las ciudades no ya un centro de producción sino un centro de consumo.
La mayor industria mundial de consumo es la turística y en el turismo urbano los atractivos culturales son, sin duda, una pieza clave.
¿Alguien tiene una idea mejor que aprovecharse de las banderas conceptuales de los alter-mundialistas? ¿Puede a estas alturas no compartir estos valores nadie con un mínimo de sentido común?
No abordaré aquí la cuestión del porcentaje del desproporcionado presupuesto del evento destinado a los contenidos del Forum (10%). Sí subrayaré, no obstante, el hecho de que para poder escuchar a quienes hablan de paz, de sostenibilidad y de multiculturalidad hay que comprar una entrada nada barata (más o menos 20 euros para entrar en el recinto, más otros 30 para asistir a las conferencias) y superar una valla y un detector de metales.
Las ideas y las teorías de premios Nóbel y demás estudiosos ¿son para todos o sólo para quien tenga suficiente dinero como para poder aprovecharse de ellas?
Zerk
Lugar: Centro Cívico de la Barceloneta, c/ Conreria 1, Barcelona.
Horarios: de lunes a viernes de 10 a 21,30 horas, sábado de 10 a 14 horas.